Bolivia 6 – Argentina 1

Bolivia le pegó un baile histórico a la Selección argentina de Diego Maradona y ganó con un 6-1 humillante. El deshonroso combo con el que el conjunto boliviano hizo historia sobre la Argentina incluyó el “ole, ole” del público del Hernando Siles, media docena de goles y una respuesta flojísima de los jugadores argentinos en la altura de La Paz. Fue la primera (gran) caída del ciclo Maradona, un revés durísimo.

El 6-1 fue claro, apenas abultado, con una diferencia inmensa marcada entre las dos selecciones. El gol argentino que marcó Lucho González fue tan sólo un accidente en el que colaboró el arquero Arias. Desde el minuto 1 hasta el 90, Bolivia controló sin problemas el partido, protagonizó todas las acciones de riesgo y convirtió a Carrizo (pese a que cometió un error clave en el 2-1 y se tragó el 6-1) en el hombre más destacado de la pobre Argentina. La altura influyó. La mejor prueba es Mascherano, siempre la bandera de la entrega y el corazón del mediocampo; tuvo una producción bajísima, a la par de sus compañeros, nunca pudo cortar los avances contrarios ni asentarse para ser el reloj que suele ser. Pero no sería justo culpar totalmente a los 3600 metros por el nefasto funcionamiento del seleccionado ni restarle mérito a los de Platini Sánchez.

Bolivia salió a imponer un ritmo frenético, exprimiendo el déficit físico de sus rivales, con inteligencia para que el aire no llegara nunca a los pulmones de los argentinos. Laterales sacados al instante, córners cortos sin pausa y una infinidad de lanzamientos de media distancia para que Carrizo se luciera. La defensa tuvo una actuación espantosa, con responsabilidades en casi todos los tantos. Demichelis, Papa y Heinze fueron estériles en el primero; Zanetti no tuvo el mismo éxito al salir jugando y cometió el penal en el segundo; Da Rosa apareció sin marca para cabecear en el tercero; Botero tampoco contó con marcas para cabecear en el cuarto ni para entrar al área, como si fuera su casa, en el quinto. Es cierto que los volantes tampoco dieron una mano, apenas algo de dinámica por parte de Gago.

Mientras que los jugadores argentinos caminaban el césped, buscando tomar aire, sin lograr tener la pelota y perdiéndola con demasiada frecuencia, los bolivianos eran jets de combate listos para desbordarlos y ganarles todos los choques y duelos mano a mano.

Messi y Tevez no gravitaron en la cancha. Justamente el `10´ tuvo la ocasión de poner el 2-1, pero resolvió mal, y la contra fue letal para que la ventaja cayera del otro lado. De un tiro libre mal ejecutado por La Pulga, vino el 3-1, que fue la daga que cerró la primera parte. El complemento no presentó ni una sola acción de ataque para los albicelestes. Nada de peligro. Nunca se encontraron los caminos para cambiar la historia o utilizar la pelota para lastimar la endeble zaga Peña-Rivero. Encima Di María se hizo echar tontamente por un patadón, a los pocos minutos de haber entrado a la cancha para ensombrecer aun más el panorama.

La primera derrota de Maradona como DT, demasiado agria luego de los triunfos en Glasgow, en Marsella y el Monumental, y con seis tantos en contra para romper la imbatibilidad que hasta el momento presentaba el equipo en el fondo. Sin dudas, un paño frío para ponerle a los eufóricos decibeles que rodean a la Selección del Diez.

Fuente: Vale Chumbar

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~ por mariouy en abril 1, 2009.

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